Grupo Nacional de Montaņa "Leones de Castilla"
  5 al 10-06-11 Camino de Santiago
 
CRÓNICA CAMINO DE SANTIAGO

Día 1 (5/06/11) Chamartín - Sarriá
Parte el tren de la estación de Chamartín a las 22:30 destino Sarriá cargado de militares que van hasta El Ferrol. No en pocas ocasiones se nos preguntasi también somos militares, tanto por nuestra indumentaria uniformada, como por nuestra juventud. Y no, no somos militares, pero entre los montañeros del GNM y los infantes de marina formamos la revolución en nuestro vagón contando anécdotas y bromeando, traslandado la fiesta al vagón cafetería donde continuamos esa particular camaradería entre risas y "mensajes al móvil" hasta bien entrada la madrugada. Estamos seguros de que el camarero jamás olvidará ese día de servicio.
A las 2:00 de la madrugada podemos ver a través de la ventanilla de la cafetería que hacemos parada en Palencia y no fueron pocas las ganas de hacer una llamadita a nuestro montañero José que tantas y tantas ganas tenía de acompañarnos.
En el GNM no somos ajenos a la fama de compañerismo que hay en el Camino, pero no hemos dado ni un solo paso y ya estamos encontrando grandes muestras de él en el propio tren.
La hora a la que nos fuimos a intertar dormir no la recordamos, pero dormimos poco, eso es seguro.
A nuestros amigos marineros sólo nos queda desearles la mejor de las suertes en sus academias de Oficiales y Suboficiales.

Día 2 (6/06/11) Sarriá - Portomarín
A las 6:20 iniciamos nuestra actividad rumbo a la cafetería del tren (nuevamente), y qué casualidad, toda la tropa de anoche estamos otra vez reunidos para desayunar.
A las 7:00 llega el ten a Sarriá e iniciamos la marcha con una parada de obligado cumplimiento, el desayuno pero fuera del tren, donde aprovechamos para poner el primer sello de nuestra credencial de peregrino.
A los pocos minutos de empezar a andar nos vamos encontrando oleadas de peregrinos que llenan el camino, y que ya no volveremos a ver vacío.
El día amenaza lluvia de forma tímida, quizás para que nos confiásemos, porque a las 10:00 de la mañana una importante tormenta nos coge a todos por sorpresa, pero estamos preparados, y sobre todo tenemos ganas de seguir adelante.
A pesar de la lluvia no podemos evitar pararnos en cada recodo del camino para hacer una fotografía, y es que los cantaños centenarios y los muros de piedra, cubiertos por un musgo de color verde intenso, que cercan el camino dibujan un trazado que engancha a todos los paseantes.
A las 11:00 nos vemos obligados a hacer una pequeña parada a resguardo de la lluvia para reponer fuerzas. Acto seguido continuamos nuestro caminar, cada vez con una mayor presencia de camino asfaltado. Se nota que falta poco para llegar a Portomarín.
A las 14:20 cruzamos el puente sobre el río Miño y enfilamos las escaleras que nos llevan al interior del pequeño pueblo, donde nos hospedaremos en el albergue municipal.
Nota graciosa la de este albergue, cuando al entrar al servicio topé con un señor alemán, de avanzada edad enjuagándose y que al esputar salió disparada la dentadura postiza al completo. Ese momento es para ivirlo, no para contarlo.
El resto del día es aprovechado de distinta manera, unos durmiendo, otros paseando y haciendo amistades, y otros (los menos) escribiendo y pensando al amparo y tranquilidad que ofrece la ermita y el parque adyacente.





Día 3 (7/06/11) Portomarín - Palas de Rei
El inicio de la noche, fue tal cual le temíamos. La risa tonta y contagiosa por ningún motivo pero que no deja dormir a nadie, sobretodo a Cristobal, quien "perdió" temporalmente su saco de dormir.
A pesar del jolgorio nocturno, nos pusimos manos al camino a las 6:30. Aunque mientras recogimos todos los bártulos y desayunamos, empezamos a andar a las 7:15.
El recorrido fue menos atractivo que el anterior porque discurrió gran parte de él junto a carreteras, lo que no quita que una buena parte de él transcurriese por monte. Al margen de esto, fue más ameno porque ya vamos conociendo a muchos de los peregrinos, y muchos de los peregrinos a nosotros también.
A pocos kilómetros de empezar tenemos que hacer el primer "rescate". A una muchacha americana le había picado un abejorro y para evitar que la mano se le convirtiese en un botijo de cinco pitorros le pusimos barro para que no se le hinchase. Debió pensar que nos estábamos riendo de ella porque al minuto ya se había quitado el barro.
El abejorro aún estaba en su mochila, que la había tirado al suelo y Cristobal con el palo de apoyo tras varios y varios golpes evitó que nos picase a alguno de nosotros. Desde el GNM sólo pedimos que la muchacha no llevase objetos frágiles en la mochila.
De esta ruta nos llaman la atención los cementerios. Estamos acostumbrados a los cementerios encerrados en recintos y estos sin embargo están a pie de calle.
A falta de unos kilómetros nos reunimos con un grupo de peregrinos valencianos con quienes hicimos amistad. Uno de sus componentes (Tati) tenía problemas con las botas porque la caña le apretaba demasiado en la pierna y con el paso de los kilómetros el dolor crece exponencialmente.
Para evitar que la caña de la bota (parte alta que sugeta el tobillo) oprima en exceso conviene que la bota permita una sujección independiente entre el empeine y la caña, de modo que el pie puede ir apretado más fuertemente y podremos llevar la bota más floja de arriba. Si nuestra bota no reune esas caraacterísticas, podemos paliarlo haciendo un nudo en los cordnes al finalizar el empeine y darle otra presión diferente al atado de la caña.
Hoy, aunque vamos bien de forma, algunos miembros del grupo empiezan a notar el cansancio.
A excaso kilómetro de Palas de Rei está el albergue municipal que está casi vacío y donde decidimos pasar la noche.
Por la tarde, ya limpios, aseados y tras hacer la colada, mientras unos descansan por la zona del albergue, otros decidimos acercarnos al pueblo para conocerlo y dar una vuelta por las tiendas. Ya a la hora de cenar volvemos al albergue para cenar en un bar cercano.







Día 4 (8/06/11) Palas de Rei - Ribadixo

Esta noche ha habido menos bromas, debe ser porque estábamos más cansados que el primer día.
Como de costumbre, a las 6:30 el despertador nos pone en marcha y nos levantamos, aunque tardemos más tiempo en despertarnos.
Hoy hemos amanecido igual que si hubiese llovido dentro de albergue. La condensación ha hecho que toda la ropa estuviese húmeda, sobretodo la que lavamos el día anterior, por lo que tendremos que secarla por el camino.
Con un poco de ingenio y sentido del humor, hacemos un tendedero en la mochila gracias a los palos de treking y una cuerda, y con unas sábanas nos hacemos una túnica. Con esa pinta vamos hacia el pueblo de Palas a desayunar.
Por el camino nos vamos juntando con bastantes peregrinos a quienes llama la atención nuestras apariencia, mezcla de enfermeros y cazafantasmas. Ente ellos destacar a Rafael Reaño (Turbo, de la serie Al salir de clase) con quien compartimos parte de la jornada y una pareja de japonesas que nos debieron encontrar graciosos y se hicieron varias fotos con nosotros.
El punto le marcó un peregrino que tratando de alardear de sus conocimientos ante su grupo nos dijo con autosuficiencia que nuestro "poncho" era de Goretex, a lo que se le respondió que no, que eran las bajeras de unas sábanas del albergue donde habíamos pasado la noche. Su cara fue un poema, y las risas de sus compañeros esclarecedoras...
La ruta de hoy es la más larga de nuestra actividad y con una orografía más pronunciada y eso se nota. Poco a poco el grupo se ha fraccionado a medida que sumamos kilómetros a los pies y llegamos desperdigados al albergue de Ribadixo, el cual es de lo mejorcito que hemos encontrado.
En este albergue perdemos la pista a José, un peregrino frances de avanzada edad que viene andando desde la frontera con Italia, es una pena no verle terminar el camino. Por contra, aquí retomamos el contacto con los amigos valencianos que durante todo el día de hoy y parte del de ayer estuvimos sin saber nada de ellos, contacto que ya no perderemos. Maravillas de la técnica y los teléfonos móviles, aunque en este pueblo no haya cobertura...
La tarde la pasamos sentados a la orilla del río Iso sin hacer nada más que hablar con la gente. El pueblo, por su tamaño, ciertamente no tiene mucho por donde pasear...
Y así concluye la jornada.





Día 5 (9/06/11) Ribadixo - Opino de Pedrouzo
Menuda nochecita toledana. Creíamos que gracias al cansancio dormiríamos del tirón, y no fue así. Entre risas, ronquidos y desviaciones varias no éramos capaces de pegar ojo, para colmo entorno a las 0:00 empezó a sonar el Caral al Sol en un móvil, se bloqueó y no se apagaba la canción, a lo que se sumaron las risas generalizadas del albergue. La última vez que este servidor miró el reloj eran las 4:30 de la madrugada.
A las 6:30 el despertador toca diana y hay que levantarse. ¡Sorpresa! el saco está dado la vuelta, lo de dentro fuera... No quiero pensar las vueltas que he debido dar para que esto ocurra.
Desayunamos en el bar que hay junto al albergue y enfilamos carretera arriba hacia Arzúa.
Hoy son menos kilómetros, algo que agradecemos, pero desde el inicio el grupo va fragmentado, pese a que nos vamos juntando en las paradas que hacemos para comer algo. Aunque juntos nos lo pasamos muy bien, también necesitamos tener nuestro camino particular y desmarcarnos un poco del grupo.
En esta etapa parece que el pueblo se le van llevando más adelante, son 20 kilómetros pero se nos han hecho muy pesados.
Al llegar al albergue nos encontramos con las primeras dificultades para entrar. En los días anteriores hemos llegado a los albergues y directamente para adentro, sin embargo aquí empezamos a hacer cola para entrar, se nota que estamos cerca de Santiago y que los caminos convergen.
Finalmente hay sitio para todos y lo primero que nos apetece es ducharnos, pero sorpresa ¡¡¡las duchas son mixtas!!! asique comemos prontito y mientras el resto de alberguistas comen, nosotros nos duchamos.
La tarde de hoy se hace más larga de lo habitual, algunos se van al pueblo de Opino para ver donde desayunar al día siguiente y otros nos quedamos entorno al albergue hablando con la gente.
Por el albergue ha aparecido un peregrino que se dice ser médico y se pone a ejercer su "profesión" curando ampollas a la gente. Cuando nos damos cuenta de quien se trata ya está curando las ampollas a Eli, una muchacha del grupo de valencianos con los que compartimos camino. Este "médico", dos días atrás era un conocido actor francés que estaba escribiendo un libro sobre el camino de Santiago y que no quería que nadie le reconociese. Curiosamente José, el peregrino de Francia, me preguntó si me sonaba su cara de algo porque él no sabía de qué actor podía tratarse.
La cena del albergue fue una cena de etiqueta donde no faltaron las corbatas, con papel higiénico, pero corbatas al fin y al cabo.





Día 6 (10/06/11) Opino de Pedrouzo - Santiago de Compostela
Temprano, para no perder costumbre, nos levantamos y salimos del albergue para desayunar, cuando a las puertas de la habitación nos encontramos con Eli, quien ayer fuera paciente del doctor. No va a poder terminar el camino de Santiago porque no puede andar por culpa de los dolores. Es una lástima, y lo sentimos enormemente. Nos despedimos de ella con esperanza de vernos en Santiago e iniciamos la marcha.
Hoy el camino es el menos estético de toda la actividad, aunque la primera mitad del itinerario guarda la belleza del primer día.
Como ya dije, se nota que estamos cerca de Santiago porque hay muchos más peregrinos que en jornadas anteriores y ya no deseamos "buen camino" sino "buena entrada", también nos encontramos peregrinos que están de vuelta, que también son ganas...
A medio día llegamos a Compostela y atravesamos la ciudad hasta llegar a nuestra meta, la Plaza del Obradoiro. Por fin. Estando en la plaza hablamos con la chica de valencia para preocuparnos por su situación y olé sus narices, está en Monte do Gozo, a unos 5 km de Santiago y viene andando.
Nada más hacernos las fotos de rigor vamos a recoger nuestras compostelas y a reservar los billetes de vuelta a casa. Mientras esperamos para recoger las compostelas nos encontramos con el grupo de la chica americana que tuvimos que rescatar de las fauces del abejorro, quienes nos saludan efusivamente, asique entendemos que no rompimos nada de la mochila.
Tras reservar los billetes nos reunimos con los camaradas de Galicia a quienes previamente avisamos de nuestra visita y nos vamos a comer a un pequeño bar donde además de barato comimos de maravilla.
Por la tarde aprovechamos las horas que nos quedan para despedirnos de los peregrinos con los que hemos compartido esta vivencia y para hacer las compras de recuerdos del camino, destacando la habilidad que alguno tiene para jugar a los bolos con las figuritas de las estanterías, que al coger una se cayeron cuatro o cinco, pero por suerte no se rompieron todas.
Finalmente a las 22:30 salió el tren destino Chamartín que nos devolvió a la rutina diaria, dejando atrás a muchos compañeros de viaje de los que nunca volveremos a saber nada, quizás ahí radique el magnetismo y morriña del camino de Santiago.











Durante la actividad del Camino de Santiago fue condecorado con el parche del GNM Leones de Castilla el montañero Cristobal Bravo León, en recompensa por su compromiso, entrega y disciplina, así como por las circunstancias en las que se le otorga este distintivo.

Juan Carlos Delgado.
Jefe de montañeros.
 
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