Grupo Nacional de Montaña "Leones de Castilla"
  18-09-10 Mulhacén
 

¡¡¡Que sí, que nos vamos al Mulhacén!!!

El próximo sábado 18 de septiembre en el GNM iniciaremos la subida al Mulhacén, pico que no tiene grandes dificultades técnicas, pero que el hecho de ser el pico más alto de la península le atribuye un atractivo especial. Tras pasar la noche en el Refugio de Poqueira, descenderemos el domingo de buena mañana en una ruta lineal de ida y vuelta a Capileira, salvo que las circunstancias aconsejen otra cosa.



Nervios, inquietud, temor; son algunos de los adjetivos aplicables a nuestro estado emocional antes de la ruta.
Estábamos apunto de subir al punto más alto de la península, en una ruta que casi ninguno habíamos hecho con anterioridad y ante esa situación, los nervios es algo que no se pueden evitar.
Comenzamos el ascenso con tranquilidad desde Capileira por el camino asfaltado que lleva al alto del Chorrillo y al Mirador de Trevélez y enfilamos un ascenso fuera de pista por una senda marcada por algún hito aislado puesto por los montañeros, aunque resulta fácil orientarse hacia el pico porque la cantidad de excursionistas que realizan la ruta, describen perfectamente el trazado a seguir.
A medida que ganamos altitud se va haciendo patente el descenso de temperatura, pero estábamos avisados y hacemos uso de los jerseys, que en algunos puntos resultan insuficientes, por el efecto del viento que hace que la sensación térmica sea menor.
El grupo formado estaba dotado de unas variopintas capacidades físicas, al menos aparentemente, pues se logró la cota sin dificultades, haciendo especial referencia al montañero más veterano de la formación, Juan, que con sus 72 años (no es un error) hizo cumbre sin problemas dando una enorme lección de coraje a todos los que le acompañamos.
Una vez arriba, a 3.482 metros de altitud, donde casi podemos adivinar a Dios y la palabra es la única capaz de ascender más que nosotros, muchos fuimos quienes inevitablemente nos acordamos de una persona entrañable y querida por todos, persona que sin duda alguna habría estado subiendo con nosotros y que sin embargo nos acompañó de la forma en que lo hacen los seres queridos que son llamados a montar guardia en los luceros. En aquella cota Carlos Delgado estuvo haciendo sobremesa con nosotros.

A las 16:00h. empezamos el descenso y dio lugar un imprevisto que por fortuna y la rápida toma de decisiones se pudo saldar de forma satisfactoria. Uno de los participantes tuvo una complicación médica repentina que requería asistencia de forma casi inmediata y nos dirigimos rápidamente a la pista forestal, decidiendo modificar drásticamente la ruta, en lugar de pasar la noche en el refugio de Poqueira, bajamos todos a Capileira. Allí pasa periódicamente un autobús turístico que sube desde Capileira y que afortunadamente contaba con algunos asientos vacíos. La retirada de uno de los montañeros, más aún por estas causas, es motivo más que suficiente para que todos suspendamos el recorrido planificado y aunque no hay asientos para casi todos, bajan el evacuado, un acompañante y nuestro veterano montañero, en previsión de que la ruta que nos espera es mucho más larga que la planificada y nos quedan unas pocas horas de luz.
Con esta nueva situación, el camarada afectado bajó acompañado hasta Capileira en autobús para dirigirse a Lanjarón, centro médico más cercano donde pueden atenderle. Y el resto de montañeros que contamos con buena forma física bajamos deshaciendo el camino de la mañana a marchas forzadas hasta Capileira, acortando terreno por cortafuegos intentando arañarle metros al recorrido que nos garanticen tiempo suficiente de luz.
Finalmente Fernando es atendido por los servicios médicos y el resto del grupo llegamos a Capileira con tiempo suficiente de luz solar, gracias a la intervención de uno de los montañeros que bajaron en bus y que nos recoge en su vehículo ya cerca del pueblo.
Pese a todo lo accidentado que nos pueda parecer la jornada, todo ha salido bien y se puede catalogar como un éxito precisamente por eso, porque teniendo todo en contra, se ha solucionado un estado de excepción con excelente resultado.
Tras el susto y con el refugio de Poqueira advertido de nuestra ausencia por motivo justificado, cenamos tranquilamente en casa y aprovechamos la noche de la alpujarra granadina para relacionarnos con sus agradables gentes.








Pico Veleta y Laguna de la Hoya
Pico Veleta y laguna de la Caldera.


A 3.482 metros.




Sí, nieve en septiembre.


¡¡¡Quiero un trineo!!!


 
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